Orígenes y Fundación
Darío Arrús en su libro El callao: Historia del coloniaje (1904), señala que en 1555 se otorgó para la construcción de la primera iglesia y Cementerio del callao dos solares. Así como, en 1567 llegaron los frailes dominicos estableciéndose en el Callao como la primera orden religiosa, seguido de los Franciscanos, Jesuitas, Mercedarios, Agustinos y Hermanos de San Juan de Dios. Más adelante, el 28 de octubre de 1746, mientras se celebraba la fiesta de San Judas y San Simón, a las 10:30 de la noche, un terremoto que se estima tuvo una duración de 3 minutos, sorprendió a la población chalaca, no obstante, un posterior maremoto arrasó con la ciudad antigua del Callao dejando solo 200 sobrevivientes de 5 mil. Entre los años 1828 y 1833 el comerciante italiano Antonio Dañino impulsa la construcción de una vice parroquia con el título de San Simón y San Judas Tadeo, quienes ya eran los patrones del Callao, poco después el 17 de mayo de 1834, se eleva a Parroquia del Callao.
Desde entonces, ha sufrido cambios debido a los sismos de 1940 y de 1966 que dañaron su estructura. La última reconstrucción comenzó en 1975 y, veinte años después, en 1995, se inaugura con el mismo diseño anterior, la obra fue dirigida por el arquitecto Víctor Pimentel. Ese mismo año, el Papa San Juan Pablo II la elevó a Catedral del Callao.
Arquitectura del Templo
Antes de ingresar, observa su fachada. Es de estilo neoclásico, presenta una portada flanqueada por ocho columnas dóricas, inspiradas en la arquitectura grecorromana. Dos hornacinas contienen las imágenes de San Simón y San Judas, como los primeros patronos del puerto, talladas en piedra de mármol. En el tercer nivel se ubica una histórica campana de bronce, de más de 400 kilos de peso, símbolo de la permanencia del culto católico en el Callao.
Altar mayor e Imagen Central
Al cruzar el umbral, las columnas de orden dórico y los arcos de medio punto guían el eje visual hacia el presbiterio, el altar mayor está ligeramente elevado sobre una plataforma y cercado por una baranda torneada. El retablo central, de madera oscura finamente tallada, presenta una composición vertical jerarquizada: en el nivel superior, destaca la imagen de Cristo crucificado sobre un fondo de cielo celeste, flanqueado por las figuras de la Virgen María y San Juan Evangelista, este cristo crucificado es conocido como “Señor del Puerto”, una imagen histórica recogida en la playa tras el terremoto de 1746, fue custodiada por los jesuitas en Lima y devuelta a la Diócesis del Callao en 1974 para ser expuesta desde 1995 en esta Iglesia. Asimismo, también se veneran réplicas del Señor del Mar a la izquierda y de la Virgen del Carmen de la Legua a la derecha.
En el nivel inferior, destaca el sagrario dorado, resguardado por un pequeño templete y enmarcado por columnas salomónicas. En el frontal del altar, una pintura de La Última Cena evoca el misterio eucarístico.
Imagen del Divino Niño
Esta imagen está representada por un niño con los brazos abiertos, sosteniendo un rosario en una de sus manos. La figura se encuentra sobre un pedestal que, a su vez, está en un retablo de madera tallada de estilo neobarroco, similar al que enmarca a la estatua de San Simón y de San Judas, con columnas salomónicas y adornos de madera oscura con motivos florales.
Imagen de San Judas Tadeo
Frente a ti, verás a San Judas Tadeo, apóstol y abogado de las causas difíciles; lo reconocerás por el medallón y el hacha como instrumento de su martirio. En esta iglesia, su hermandad anima la devoción con oraciones, visitas a enfermos y apoyo solidario a familias del puerto. Muchos chalacos vienen a agradecer favores y a pedir luz en problemas urgentes.
Cabe resaltar que, tanto la imagen de San Judas Tadeo como la de San Simón son reliquias obtenidas de la Sacristía Vaticana durante el ministerio de los Canónigos Regulares de la Inmaculada Concepción entre 1908 y 1960, cuya labor pastoral dejó huella en el Puerto del callao.
Imagen de San Simón
Ante ti se erige San Simón, el Zelote, junto a San Judas son los patronos de esta iglesia, según la tradición, originalmente cuidaban la bahía del Callao. Sin embargo, su arraigo se debe a la coincidencia del terremoto de 1746 con la celebración de su festividad el 28 de octubre. Se le representa con un libro y bastón —a veces con una sierra como recuerdo de su martirio. En el puerto del Callao muchos pescadores, estibadores y familias le confían sus jornadas y regresos, y la Hermandad de San Simón sostiene esa devoción con oración y ayuda solidaria. Cada 28 de octubre la Iglesia Matriz se llena de promesas y gratitud, porque su intercesión se siente cercana en la vida del primer puerto.
Imagen de Santa Rita de Casia
Religiosa agustina y patrona de los casos difíciles. Presenta un estigma en la frente como signo de su unión con Cristo y rosas como símbolo de gracia en la prueba. Aquí muchos chalacos piden reconciliación y fortaleza para sus familias y trabajos del puerto.
Elementos adicionales
Un gran candelabro de cristal cuelga al centro, iluminando verticalmente el techo abovedado. Las columnas encaladas contrastan con los retablos oscuros y pinturas laterales, que representan escenas de la vida de Cristo y de los apóstoles, incorporando elementos visuales catequéticos y narrativos al recorrido.
La Catedral del Callao no solo guarda historia; guarda memoria. Cada columna y cada imagen recuerdan que esta ciudad ha sabido reconstruirse sin perder su fe.
PAPA LEÓN XIV
El vínculo del papa León XIV con el Perú nació en 1985, cuando llegó como misionero agustino y comenzó un servicio que se extendió por décadas, su cercanía con el país fue tal que, en 2015 obtuvo la nacionalidad peruana, asumiendo este territorio no solo como misión, sino como hogar.
En un momento crítico para el país y para el mundo, durante la primera ola de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 (COVID-19), aún como obispo de Chiclayo, fue designado Administrador Apostólico del Callao el 15 de abril de 2020, cuando la diócesis quedó sede vacante. El Callao atravesaba entonces una de las etapas más duras de su historia reciente.
En aquellos meses de incertidumbre y cuarentena, Robert se organizaba para conducir entre El Callao y Chiclayo cada 15 días, su prioridad era sostener el ánimo del pueblo. Para los chalacos, ese fue el inicio de una presencia que unió fe, organización y consuelo. Celebraba las misas de forma virtual y luego presencial desde la Parroquia Basílica Santuario Virgen del Carmen de la Legua. En medio de la crisis, su liderazgo se resumió en tres gestos: acompañar, escuchar y articular acciones para proteger a los más vulnerables.
En ese sentido, tejió redes de ayuda en los barrios más golpeados. Junto con la diócesis y Cáritas Callao, impulsó comedores y ollas comunes en Ventanilla, Pachacútec y Oquendo. Llegaban alimentos, medicinas y kits de higiene para quienes se habían quedado sin trabajo. En Pachacútec, vecinos y parroquias recuerdan camiones descargando víveres en los días más duros. La fe, decía, también se demuestra sirviendo el pan de cada día.
Cuando el oxígeno se volvió urgencia, sumó esfuerzos con autoridades y la comunidad para acompañar la instalación de plantas en el Primer Puerto, animando, bendiciendo y conectando voluntades. Traía además la experiencia organizada en el norte con recargas gratuitas para familias sin recursos. Era una manera de traducir la compasión en logística y la esperanza en coordinación.
Cuando llegó el nuevo obispo, Mons. Luis Alberto Barrera, en abril de 2021, y tomó posesión el 26 de mayo, concluyó la etapa de Robert Prevost como Administrador Apostólico del Callao. Se despidió como había llegado: con gratitud, dejando equipos en marcha y una comunidad más unida. Quedó el recuerdo de su cercanía sencilla: su deporte favorito es el tenis, y sus platos favoritos son el arroz con pato, el ceviche, el cabrito y el seco, los cuales prefería compartir en la mesa de comedores parroquiales y casas humildes. Era su manera de caminar: “al ritmo del pueblo”.
Posteriormente, el 8 de mayo de 2025, aquel obispo agustino con DNI peruano fue elegido Papa con el nombre de León XIV. Para los chalacos, su nombre sigue evocando presencia, organización y consuelo en los meses más difíciles.
Actualmente, como autoridad papal, León XIV cuida a toda la iglesia desde Roma y mantiene unida a cada comunidad. Es maestro: enseña sobre la fe y, cuando hace falta, aclara qué cree la Iglesia según corresponda. Es legislador y juez: establece normas y asegura justicia dentro de la Iglesia. Como pastor, anima la oración y la liturgia, y reconoce a los santos. Gobierna y organiza creando nuevas diócesis, nombra obispos y convoca encuentros para decidir juntos. Y como jefe de Estado del Vaticano, dialoga con los países del mundo para construir puentes y paz.
Gracias por visitar la Iglesia Matriz Catedral del Callao. Los invito a volver a recorrer la Ruta del Papa León XIV en el Callao; estaré encantado de acompañarlos nuevamente.
No se vayan del Callao sin antes recorrer la Zona Monumental, que lo integran el Museo de Historia y Arte del Callao, Museo del Ejército Real Felipe, Museo Naval, Museo de Sitio Submarino Abtao, plazas como Gálvez, Independencia, Santa Rosa y Grau junto al muelle Dársena, y por supuesto, degustar su variada gastronomía marina.